Tantas inquietudes nos ha dejado en el ánimo la última partida, que ya estamos pensando en preparar otra. Hemos elegido para ello proseguir con las tramas inconclusas de Omnicorp, el MAL y los Monos, para ofreceros QUARKTOPIA: sushi entre villanos.
La caída en picado de los precios del atún en escabeche y de la cerveza matademonios desde la expulsión de Moloch en Nueva Valencia, de la que dieron cuenta algunos bocachanclas (que de esos nunca faltan) ha puesto al sistema imperial contra las cuerdas. La gente ya no cree que el Imperio Igualitario valga para protegerlos de las amenazas exteriores, y varios ministros de la verdad han sido tomateados en plazas públicas por el populacho.
Hace falta un nuevo lavado de cara para Omnicorp. Necesitan evolucionar. Algunos piensan que hacia el totalitarismo desenmascarado. Otros que simplemente hay que proseguir la guerra contra otros enemigos para hacerle ver a la masa ciudadana lo jodidos que estarían sin su protección. El M.A.L parece que no ha movido ficha de momento, y los atentados del chimpancé Julito Cañaverales tampoco se han prodigado en los últimos tiempos. Quizás sea el momento de pactar con ellos un reinicio de las hostilidades, a fin de que unos y otros se aprovechen del miedo común y saquen buenas tajadas choriceras, como en los buenos tiempos de Wucom, Heraclio y Fournier, ACME...
Así que los dirigentes de las grandes instituciones imperiales han citado en el ballenero japonés hundido “Sigland: duty, conspiration & sushi free”, piso franco para sabandijas, a sus contrapartidas del M.A.L y al terrorista Julito, para dar forma a ese pacto y de paso encargarse de otros asuntos no menos acuciantes, como la explotación del narcoasteroide Bahía Cochinos, la sofocación mediante medias de rejilla de las revueltas en Marte o la indiscriminada venta de licencias a tascas espaciales, aparte del aprovechamiento de los recursos misticotecnológicos generados en el manicomio de Nueva Valencia, etc, etc, etc.
La caída en picado de los precios del atún en escabeche y de la cerveza matademonios desde la expulsión de Moloch en Nueva Valencia, de la que dieron cuenta algunos bocachanclas (que de esos nunca faltan) ha puesto al sistema imperial contra las cuerdas. La gente ya no cree que el Imperio Igualitario valga para protegerlos de las amenazas exteriores, y varios ministros de la verdad han sido tomateados en plazas públicas por el populacho.
Hace falta un nuevo lavado de cara para Omnicorp. Necesitan evolucionar. Algunos piensan que hacia el totalitarismo desenmascarado. Otros que simplemente hay que proseguir la guerra contra otros enemigos para hacerle ver a la masa ciudadana lo jodidos que estarían sin su protección. El M.A.L parece que no ha movido ficha de momento, y los atentados del chimpancé Julito Cañaverales tampoco se han prodigado en los últimos tiempos. Quizás sea el momento de pactar con ellos un reinicio de las hostilidades, a fin de que unos y otros se aprovechen del miedo común y saquen buenas tajadas choriceras, como en los buenos tiempos de Wucom, Heraclio y Fournier, ACME...
Así que los dirigentes de las grandes instituciones imperiales han citado en el ballenero japonés hundido “Sigland: duty, conspiration & sushi free”, piso franco para sabandijas, a sus contrapartidas del M.A.L y al terrorista Julito, para dar forma a ese pacto y de paso encargarse de otros asuntos no menos acuciantes, como la explotación del narcoasteroide Bahía Cochinos, la sofocación mediante medias de rejilla de las revueltas en Marte o la indiscriminada venta de licencias a tascas espaciales, aparte del aprovechamiento de los recursos misticotecnológicos generados en el manicomio de Nueva Valencia, etc, etc, etc.